Esta es la primera de todas. Post Fabulam, o en latín, «después de la fábula, el cuento, el relato», así es como he decidido llamar a los pensamientos finales que acompañarán a cada entrada a partir de ahora.

Lo primero, debo disculparme por los sucesivos retrasos que ha tenido este capítulo. La realidad se ha impuesto a la ficción, y si bien los narradores siempre están anidando en mi mente, hay que forzarse a vivir. Intentaré que esto no se repita mucho, y agradezco la paciencia a aquellos que me la han otorgado. Es un regalo que ni una montaña de oro podría igualar.

Este capítulo ha sido el primero que he reconstruido de principio a fin. La versión original, si bien más cómica y quizá más próxima al llano, reflejaba unas interacciones demasiado tempranas. Era el Narrador, en aquellos tiempos, de naturaleza impaciente, por lo que me alegro de que haya madurado lo suficiente para darse cuenta de que todo llega para quien sabe esperar. Espero que ese todo haya sido de vuestro agrado. Para él y para mí sin duda lo ha sido, tanto por dar una mejor forma a los personajes, como por ofrecerles un camino menos sinuoso, más concreto.

Lo próximo que vendrá será algo nuevo, separado de forma absoluta de los mundos iluminados. En mi interés por el rol, he decidido abrir una nueva serie de relatos sobre los personajes que encarno o deseo encarnar en futuras vidas. Escribir sobre ellos es un pronóstico que me llena de ilusión.

Esto es todo. Una vez más, gracias por apoyar mis rêveries y nos vemos por los pasillos.

por Spring

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