Hace unos dos años, en Sanlúcar de Barrameda, mi pareja y yo fuimos a una cata de vinos.

Esto es lo único que diré sobre esta entrega de Ocaso. No tiene epígrafe, porque no lo necesita. No hay más contexto, porque de haberlo sufriría el sentido de la obra. Es con toda probabilidad lo más experimental que he compuesto en mi vida, un relato que comenzó sus primeros compases esa noche de verano de 2024, alentado por las copas (que nunca están de más), maridadas con los consejos de una persona muy sabia y más paciente, que me instó a que leyera más, y que leyera bien. Espero que lo disfrutéis por lo que es, y por lo que significa para mí. Información que, como ya tripito, no divulgaré.

Después de esto, esta vez sí, nuevo capítulo de La Facultad. Sed buenos y bebed agua, a poder ser transparente.

Spring.

por Spring

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