Post Fabulam – La Facultad IV: Conversaciones de bar (Parte 2)

Hay veces que, las más abundantes, que cuando un personaje supera una dificultad demasiado rápido, puede sentirse anticlimático, como que no ha sufrido lo suficiente como para evolucionar. Otras, sin embargo, funcionan porque sólo le hacía falta una última pieza del puzle, para poder ver el paisaje completo y conectar aquello que esperaba a ser conectado. Esto ha sido lo que me ha pasado entre el anterior capítulo y éste.

¿No decía que no sabía por dónde agarrar esta historia? Pues ahora digo todo lo contrario: que no sólo he podido recuperar la memoria de aquello que un día olvidé, sino que, de un plumazo, siento que he podido traer de la oreja a esta historia al nivel que deseaba que tuviera. No a través de complicar la forma, sino de reconocer el fondo que siempre estuvo ahí.

Esta mañana (de martes 15 de septiembre, que es cuando dejo esto preparado para su debut el domingo), salí a pasear como todas las mañanas, de 7 a 8. Muerto de sueño, me puse los cascos y pulsé medio inconscientemente una lista de reproducción. La banda sonora de la primera temporada de Bleach, compuesta por el genio loco Shiro Sagisu. Y, aunque no me despertó (para eso estaba el té doble que tragué cual pelícano al regresar a casa), sí que me hizo darme cuenta de lo importante que es, aparte del trabajo de narrativa, de conexión entre personajes, de enlazar contextos a un ritmo interesante… el poder de lo mucho que la fantasía, ya sea salvaje o doméstica, puede llegar a molar. Porque, a veces, no se necesita una dificultad elitizante, ni unas carambolas gramaticales que te hagan plantearte si llevas toda la vida hablando mal tu propia lengua.

A veces, todo lo que queremos es un tipo de cara determinada, con un colosal cuchillo jamonero al hombro, mientras retumba a su alrededor una canción que grita a los cuatro vientos que es el número uno.

Después de este capítulo, va a haber un pequeño parón. Estoy preparando algo muy gordo para Halloween, que espero poder llevar a cabo (ya que llevo cinco años tratando de hacerlo). Buen domingo.

Ah, y gracias a B.S. por recordarme que, a veces, bajar el listón es ponerlo en el lugar adecuado.

por Spring

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